En los países de habla alemana, hay un libro muy conocido llamado "Cada niño puede aprender a dormir" (Jedes Kind kann schlafen lernen). No es una solución mágica, pero sí tiene un mensaje claro. Sonia Bienz, una mamá que lo leyó en busca de orientación, cuenta: “Definitivamente había cosas útiles en el libro que me ayudaron cuando tenía dudas. Pero al final del día, cada niño tiene su propia personalidad, y eso es lo que tuve que descubrir.” En su caso, su pequeño solo quería escuchar la voz de su mamá para dormirse. En especial, le encantaba cuando ella le cantaba, incluso si desafinaba un poco. “Descubrir lo que a mi bebé le gustaba y lo que no, fue emocionante y frustrante a la vez”, dice Sonia. Poco a poco, se dio cuenta de que su bebé se dormía con su canción favorita: Hallelujah de Leonard Cohen. Después de dos estrofas, su pequeño se quedaba dormido casi siempre.
Aprender a dormir puede ser un proceso agotador y frustrante, pero también fortalece el vínculo entre los bebés y sus padres. Es importante recordar que no existe una única fórmula que funcione para todos. Mamá y papá deberán descubrir con paciencia qué es lo que su bebé necesita para dormir bien. Además, cada noche puede ser diferente, especialmente cuando el bebé comienza a salirle los dientes o tiene un estirón y necesita comer más seguido. Aun así, las rutinas siempre ayudan. “Me di cuenta de que a mi pequeño le ayuda irse a la cama a la misma hora y con el mismo ritual todas las noches”, cuenta Sonia. Tener hábitos antes de dormir les da seguridad y les ayuda a relajarse. Puede ser cantarles, leerles un cuento o simplemente hablarles sobre su día. Lo importante es que su camita sea un lugar en el que se sientan seguros y tranquilos, algo fundamental en sus primeros meses de vida.
El entorno en el que duerme tu bebé influye mucho en su descanso. Un buen punto de partida es asegurarse de que la temperatura del cuarto sea la adecuada, entre 16 y 18 grados Celsius. Si tu bebé se mueve mucho mientras duerme, un saco de dormir puede ayudarlo a sentirse más seguro. También puedes ofrecerle un peluche o una mantita para darle confort, aunque sin exagerar, ya que demasiados objetos en la cuna pueden aumentar el riesgo de asfixia.
Si tu bebé se despierta en la noche, intenta tranquilizarlo con caricias suaves en su pancita y hablándole en voz baja sin sacarlo de la cuna. Pero si llora, no dudes en cargarlo y consolarlo. Eso sí, trata de transmitirle que es de noche y que es momento de dormir, no de jugar.
En los primeros meses, es normal que debas amamantar o dar el biberón durante la noche. Algunas familias consideran la opción de dar fórmula por la noche para que el bebé duerma mejor. Lo más importante es encontrar lo que funcione mejor para todos y así asegurar que tanto el bebé como los papás tengan un mejor descanso.
Consejos adicionales para una buena noche de sueño con tu bebé:
Sonia cuenta: “Mi esposo y yo no estábamos completamente de acuerdo cuando compramos la cuna del bebé, pero al final buscamos asesoría y nos resultó muy útil.”
Algunos consejos de los expertos:
Cada bebé puede aprender a dormir bien, aunque le tome tiempo. Sonia lo resume así: “Hay muchísimos consejos, libros y recursos en línea, pero nada reemplaza la intuición de los papás y el tiempo que pasamos con nuestro bebé. Aunque muchas recomendaciones fueron útiles, al final tuvimos que descubrir por nosotros mismos qué funcionaba para nuestro hijo y para nuestra familia. Eso es lo que yo les sugeriría a otros papás que hagan también.”